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MALFORMACIÓN DE CHIARI

Actualizado: 8 jun


MALFORMACIÓ DE CHIARI
MALFORMACIÓ DE CHIARI

🧠 Una malformación en el cerebro

El síndrome de Chiari es una malformación congénita o adquirida en la cual una parte del cerebro, las amígdalas cerebelosas, se desplazan hacia abajo, entrando dentro del canal espinal. Eso puede provocar compressión sobre la medula espinal y dificultar la circulación del líquido cefalorraquídeo.


Imaginemos que nuestro cerebro es como un arbol frondoso dentro de un tiesto. Si el tiesto es demasiado pequeño, las raizes no tienen espacio y empiezan a empujar hacia donde pueden. Eso es lo que pasa, de cierto modo, en el síndrome de Chiari.
Imaginemos que nuestro cerebro es como un arbol frondoso dentro de un tiesto. Si el tiesto es demasiado pequeño, las raizes no tienen espacio y empiezan a empujar hacia donde pueden. Eso es lo que pasa, de cierto modo, en el síndrome de Chiari.


📏 Por qué se habla de “milímetros”?

El descenso de estas estructuras se mesura en milímetros (mm). A partir de los 5 mm se considera significativo, pero no solo importan los mm: también cuentan los símptomas y las alteraciones observadas en las pruebas de imagen como la resonancia magnética.


📏 Tipos de malformación de Chiari

Hay diversos tipos, siendo los más comunes:


Chiari tipo I: Es el más freqüente y, generalmente, se diagnostica en la adolescencia o la edad adulta. Puede ser asintomático o provocar síntomes como cefaleas, mareos, problemas de equilibrio i debilidad en las extremidades.


Chiari tipo II: Está asociado con la espina bífida mielomeningocele y se diagnostica en la infancia.


Chiari tipo III: Es más grave y se caracteriza por la herniación de estructuras cerebrales hacia la médula espinal.


Chiari tipo IV: És extremadamente raro y se relaciona con una hipoplasia severa del cerebelo.



Síntomas más comunes

  • Cefaleas, especialmente al toser, reir o hacer esfuerzos.

  • Mareos o vértigo.

  • Problemas de equilibrio y coordinación.

  • Dolor al cuello y a la parte superior de la espalda.

  • Problemas de visión o sensibilidad en las extremidades.

  • Zumbidos en las orejas (tinnitus).

  • Dificultades para tragar o hablar.


Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico habitualmente se hace mediante una resonancia magnética (RM) del cerebro y la médula espinal.



Tratamiento craneosacral para el síndrome de Chiari en el Tipo I

 Es importante tener en cuenta que la terapia craneosacral no puede corregir la malformación estructural del cerebro o de la médula espinal, pero puede ayudar a gestionar los síntomas y a mejorar el bienestar general.

La terapia craneosacral es una técnica suave y profunda que trabaja sobre el sistema craneosacral, formado por el cerebro, la médula espinal, las meninges y el líquido cefaloraquídeo. Justamente los elementos que pueden estar afectados en el síndrome de Chiari.


🎯 Objectivos del tratamiento:

  1. Mejorar la mobilidad de los tejidos: liberar tensiones en las membranas y estructuras que envuelven el cerebro y la medula espinal.

  2. Favorecer el flujo del líquido cefaloraquídeo: reduciendo posibles estancamientos o presiones que pueden enpeorar los síntomas.

  3. Regular el sistema nervioso autónomo: disminuyendo ansiedad, bruxismo, insomnio o sobrecarga emocional.

  4. Reducir los síntomas: como dolor de cabeza, rigidez cervical, vértigo o sensación de presión interna.


En casos más severos, puede requerirse una cirugia de descompresión, que consiste en ampliar el foramen magno para aligerar la presión sobre el cerebro y la médula.


 Qué puede hacer en casa una persona con Chiari tipo I?


🧘‍♀️ 1. Respiración consciente (diafragmática)

Hacer respiraciones lentas, amplias i suaves puede ayudar a:

  • Calmar el sistema nervioso,

  • Reducir la tensión cervical i craneal,

  • Mejorar el movimiento del líquido cefaloraquídeo.


Como hacerlo:

  • Estírate o sientate cómodamente.

  • Pon una mano en el pecho i una en la panza.

  • Inspira por la nariz haciendo que solo se eleve la panza.

  • Expira por la nariz o por la boca, lentamente.


Hazlo 5-10 minutos al día.



2. Posturas de descanso que liberan presión

Adoptar posturas de relajación que favorezcan el drenaje y la descompresión puede ser muy útil.

Postura del nen
Postura del nen

Ejemplos seguros:

  • Estirado/a de lado con un cojín entre las piernas.

  • Posición del niño (de yoga), si no genera presión en la cabeza.

  • Piernas elevadas apoyadas en la pared.









Evita posturas con la cabeza muy flexionada hacia atrás o ejercicios que provoquen molestias.

 
 
 

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