Dislexia, terapia craneosacral y glía
Actualizado: hace 2 días
¿Qué sabemos y cómo se pueden relacionar?

Cuando hablamos de dislexia, a menudo pensamos solo en una dificultad para leer o escribir. Pero la realidad es mucho más compleja. La lectura necesita que diferentes zonas del cerebro trabajen de forma coordinada y rápida: reconocer una letra, asociarla a un sonido, integrarla dentro de una palabra y darle significado.
Para que todo esto ocurra de manera fluida, no basta con que las neuronas funcionen bien. También es esencial el trabajo de la glía, el conjunto de células que cuidan, protegen y regulan el entorno neuronal.
¿La dislexia es un problema de un punto concreto del cerebro? No exactamente

Los estudios actuales indican que, en la dislexia, algunas de las redes cerebrales implicadas en la lectura pueden funcionar y conectarse de manera diferente, especialmente en regiones temporales, temporoparietales, occipitotemporales y frontales del hemisferio izquierdo. También se han observado diferencias en la conectividad de algunas vías de sustancia blanca, es decir, en las vías que permiten la comunicación entre estas regiones. Esto no significa que exista una falta de mielina, sino que algunas conexiones cerebrales pueden presentar características diferentes. Y es aquí donde entra en juego la glía, que participa en el mantenimiento, el funcionamiento y la plasticidad de estas redes cerebrales.
La glía

La glía tiene un papel esencial en el funcionamiento del cerebro y también en el aprendizaje. Los oligodendrocitos fabrican la mielina, una capa que rodea muchos axones y ayuda a que la información viaje con rapidez y coordinación entre diferentes zonas cerebrales. Esto es especialmente importante en la lectura, porque el cerebro debe relacionar casi al mismo tiempo lo que ve, los sonidos y el lenguaje. Los astrocitos, en cambio, ayudan a mantener el entorno adecuado para que las neuronas funcionen, participan en la comunicación entre ellas y en la plasticidad cerebral. Cuando un niño aprende a relacionar una letra con un sonido, no solo cambia la actividad de las neuronas: también participa la glía, ayudando a consolidar estas nuevas conexiones. En la dislexia, algunas redes cerebrales pueden estar organizadas o desarrollarse de forma diferente, y aquí la glía y la sustancia blanca tienen un papel importante.
Hoy sabemos que el aprendizaje no solo modifica la actividad de las neuronas, sino también las conexiones entre ellas y, en algunos casos, las propiedades de la sustancia blanca y de la mielina.
¿Qué tienen que ver la terapia craneosacral y Touching the Brain ?
John Upledger describió clínicamente que algunos niños con dislexia presentaban restricción o compresión del hueso temporal derecho, especialmente en su relación con la duramadre. La terapia craneosacral pone la atención en la movilidad craneal, las membranas y las tensiones del sistema, mientras que Touching the Brain amplía esta mirada hacia el tejido nervioso y la glía. Ambos enfoques comparten un contacto manual muy sutil y una visión global del sistema nervioso, observando cómo los distintos tejidos se relacionan y se influyen entre sí.
Fuentes y bibliografía
Para elaborar este artículo se han consultado estudios y revisiones científicas sobre dislexia, redes cerebrales, sustancia blanca, mielina y plasticidad cerebral:
- Munzer T, Hussain K, Soares N. (2020). Dyslexia: neurobiology, clinical features, evaluation and management. Translational Pediatrics, 9(Suppl 1), S36-S45. Consultar en PubMed PubMed
- Lou C, et al. (2019). White matter network connectivity deficits in developmental dyslexia. Human Brain Mapping, 40(2), 505-516. Consultar en PubMed PubMed
- Huber E, Donnelly PM, Rokem A, Yeatman JD. (2018). Rápido y widespread white matter plasticity durante intensiva reading intervention. Nature Communications, 9, 2260. Consultar en PubMed PubMed
- Meisler SL, Gabrieli JDE, Christodoulou YA. (2024). White matter microstructural plasticity asociado con educacional intervention in reading disability. Imaging Neuroscience, 2. Consultar en PubMed PubMed
- Xin W, Chan JR. (2020). Myelin plasticity: sculpting circuitos in learning and memory. Nature Reviews Neuroscience, 21, 682-694. Esta es especialmente útil para justificar lo que explicas sobre oligodendrocitos, mielina, aprendizaje y plasticidad. Consultar en PubMed PubMed
Terapia craneosacral
Upledger JE, Vredevoogd JD. (1983). Craneosacral Therapy. Eastland Press.
Davis CM (ed.). (2004). Complementaria Therapies en Rehabilitación: Evidencia para Efficacy en Therapy, Prevention, Wellness. 2a ed. Slack Incorporated, capítulo 4.



Comentarios