Disfunción de la articulación temporomandibular
- àngels calvet canaleta
- 20 may
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Actualizado: 17 jun

La disfunción de la articulación temporomandibular (ATM) se refiere a una alteración en el movimiento y funcionamiento de la mandíbula. Puede afectar tanto la articulación en sí como los tejidos blandos que la rodean, incluyendo los músculos, tendones y ligamientos. Esta condición es bastante común, sobre todo en adultos de entre 20 y 40 años. Aunque no representa un riesgo para la vida, puede convertirse en un problema relevante si los síntomas se intensifican y se mantienen en el tiempo.
Los ejercicios para la disfunción de la articulación temporomandibular (ATM) pueden proporcionar múltiples beneficios cuando se realizan de manera constante i adecuada.
Reducción del dolor y la tensión muscular
Mejora de la movilidad y flexibilidad de la mandíbula
Refuerzo y estabilitzación de la ATM
Mejora de la postura y alineación corporal
Reducción de síntomas asociados
Prevención de problemas futuros
Ejercicios
Es importante no forzar ningún ejercicio que te provoque dolor o molestias, especialmente si estás aplicando resistencia. Si el dolor es agudo, consulta tu dentista.
1. Ejercicio de resistencia en abrir la boca
Fortalecer la mandíbula puede ayudar a aligerar los síntomas de la DTM. Coloca dos dedos bajo la barbilla y presiona suavemente para generar una ligera resistencia mientras abres la boca.

Repite este ejercicio seis veces por sesión, con un total de seis sesiones al día.
2. Ejercicio de resistencia en cerrar la boca
Fortalecer la mandíbula puede ayudar a aligerar los síntomas de la DTM
Abre la boca y coloca dos dedos bajo el labio inferior. Presiona suavemente hacia abajo mientras cierras la boca para generar una ligera resistencia.

Repite este ejercicio seis veces por sesión, con un total de seis sesiones al día.
3. Realiza retracciones del mentón
Con una buena postura, lleva el mentón hacia atrás en dirección al pecho como si intentases crear una "doble barbilla". Mantén esta posición durante tres segundos.
Este movimiento ayuda a fortalecer los músculos alrededor de la ATM, reduciendo la presión sobre la articulació.

Repite este ejercicio 10 veces al día.
Método 2: Relajación de la mandíbula
Relajar la mandíbula ayuda a liberar la tensión y es una parte esencial de cualquier rutina que también incluya ejercicios de fuerza

1. Mantén los dientes ligeramente separados siempre que puedas
Coloca la lengua entre los dientes para evitar apretarlas o frotarlas durante el día. Cuando te dispongas a dormir, intenta relajar conscientemente la mandíbula y evitar presionar los dientes.

2. Abre y cierra la mandíbula
Con la lengua apoyada en el paladar, abre y cierra la boca lentamente.
Coloca la lengua justo detrás de los dientes frontales y deja caer la mandíbula, permitiendo que los músculos se relajen.

No hace falta mantener la boca abierta, simplemente repite este ejercicio seis veces por sesión, seis sesiones al día.
3. Prueba los "ejercicios del pez dorado"
Coloca dos dedos sobre la articulación de la ATM (el punto donde sientas más molestias en la articulación de la mandíbula cerca de la oreja). Después, pon un dedo de la otra mano sobre el mentón. Abre la boca mientras ejerces una ligera presión sobre la ATM.

Importante: No ejerzas resistencia sobre el mentón en este ejercicio. El objetivo es relajar la mandíbula, no fortalecerla.
Repite este ejercicio seis veces por sesión, seis sesiones al día.
4. Haz retracciones del mentón para relajar la mandíbula
Con los hombros atrás y el pecho levantado, lleva el mentón hacia atrás, creando una "doble barbilla" y mantén la posición durante tres segundos.

Después, relaja y repite 10 veces.
5. Respira para liberar tensión
El estrés puede provocar que aprietes la mandíbula, agravando los síntomas del TMD. Practica la respiración profunda: inhala lentamente por la nariz durante cinco segundos mientras relajas completamente la mandíbula. Cuando exhales, también durante cinco segundos, intenta relajarla aún más, prestando atención a la distensión de cada músculo implicado en la masticación.

Puedes hacer este ejercicio tan a menudo como lo necesites.
Método 3: Aumento de la movilidad de la mandíbula
1. Ejercita la mandíbula con un movimiento hacia delante
Consejo: Escoge un objeto seguro para poner en la boca, un objeto de entre 0,5 y 1,3 cm de grueso. Otros objetos pueden romperse accidentalmente y dañar los dientes.
Coloca un objeto de entre 0,5 y 1,3 cm de grueso (como un abajador de lengua o un palillo chino) entre los dientes superiores e inferiores. Sitúa el objeto de manera que sobresalga hacia delante, no hacia los lados de la boca. A continuación, desplaza la mandíbula inferior hacia delante, intentando apuntar el objeto hacia el techo.
Cuando lo puedas hacer cómodamente con un objeto, aumenta gradualmente el grueso para mejorar el rango de movimiento.

Realiza este ejercicio cuando sientas que necesitas más movilidad mandibular, por ejemplo, antes de una comida.
2. Ejercita la movilidad lateral de la mandíbula
Coloca el mismo objeto de entre 0,5 y 1,3 cm de grueso entre los dientes, pero esta vez de manera horizontal. Mueve la mandíbula inferior de lado a lado en vez de arriba y abajo. Este ejercicio ayudará a mejorar la movilidad lateral de la mandíbula.

Realízalo cuando sientas molestias o necesites más flexibilidad en la mandíbula.
3. Mejora tu postura
Muchas personas tienden a llevar la cabeza ligeramente avanzada cuando caminan, desalineando la columna y agravando el TMD.
Para corregirlo, apóyate contra una pared y lleva el mentón hacia el pecho mientras presionas ligeramente las escápulas juntas detrás de la espalda. Eso ayudará a estirar la columna hacia una posición más neutra, reduciendo los síntomas del TMD y mejorando la movilidad de la mandíbula.




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